Este 26 de octubre de 2013 se cumplirán 55 años de la hazaña

FRANCISCO “MOROCHITO” RODRIGUEZ PRIMER

VENEZOLANO EN LA CIMA DEL PODIO OLÍMPICO

Por Simón Piña.

 

 

 

 

El anunciador interno de la Arena México informó con voz grave y solemne a los asistentes. Silencio expectante. Eran las finales del boxeo en los Juegos Olímpicos México 68: “… Ganador de la primera medalla de oro de los juegos. Esquina roja, Francisco Rodríguez, de Venezuela. “. Un estremecimiento indescriptible e inolvidable recorrió el cuerpo de los venezolanos. Estupefactos, sin poderlo creer todavía, los venezolanos veían como el árbitro polaco Boleslaw Idziak alzaba la mano izquierda del cumanés declarándolo ganador.g1

Al otro lado, su rival, el norcoreano Jon Ju Jee, cabizbajo, lucía triste y derrotado. Segundos o tal vez fracciones ( no se sabe cuánto tiempo) después, superada a medias la sorpresa, Venezuela estalló en un júbilo demencial que invadió casas, calles y todos los rincones convirtiendo al país en una parranda total. No se podía creer. Teníamos un Campeón Olímpico.

El jolgorio desbordó las calles de las principales ciudades del país. Cumaná (ciudad natal del campeón) ya no dormiría en varios días. Venezuela nunca había sentido eso. Era como el primer amor; como el primer beso. Nunca más la vida sería igual.

La cima, después de un camino largo

g2“Morochito” Rodríguez es parte de ese movimiento boxístico que inició la empresa Gondell, del comentarista Carlitos González y el narrador Delio Amado León a mediados de los 60. Aunque esta empresa era de boxeo profesional y Rodríguez nunca lo fue, muchos cumaneses de la época se sumaron a ese movimiento que convirtió a Cumaná en la capital del boxeo.

Un detalle importante fue la influencia del entrenador y excelso maestro del boxeo, Hely Montes quién incorporó a varios de sus mejores pupilos al movimiento en boga. Así, destacados púgiles como Pedro Gómez, José Luis Vallejo, Orlando Natera, Cruz y Alfredo Marcano, Antonio Gómez surgieron como figuras del boxeo profesional, en tanto que Félix Márquez, “Morochito”, Alfredo Lemus, Jesús Esparragoza, Idelmar Paisán iban destacando en el tiempo como figuras del boxeo aficionado.

“Morochito” representó al estado Sucre en varios Juegos Nacionales por aquella época. Sus progresos iban en aumento pero no tanto como para poder con la velocidad y la sapiencia de un representante del estado Anzoátegui llamado Luis Estaba al que apodaban “Lumumba”.

Este quería dar el salto al profesional en busca de mejores perspectivas económicas en tanto que “Morochito” se convirtió en lo que ahora llaman “Esperanza Olímpica”. 1967 fue el año del Cuatricentenario de Caracas. La Federación de Boxeo Aficionado, en homenaje a la gran capital, organizó un torneo internacional con la participación de México, Puerto Rico, Panamá y Venezuela.

Fue en el Nuevo Circo de Caracas y allí participaron boxeadores que luego serían glorias de sus respectivos países como Esteban De Jesús ( Puerto Rico), Ernesto “Ñato” Marcel (Panamá), Ricardo Delgado y Antonio Roldán (México) y por Venezuela “Morochito”, el “Mono” Mendoza, Leonel Hernández, “Lumumba” Estaba entre otros.

Entrando en el ciclo olímpico

Con base en este cuadrangular internacional y otras competencias eliminatorias, la Federación de Boxeo Aficionado completó el equipo que nos representaría en los próximos Juegos Panamericanos de 1967 a celebrarse en la ciudad canadiense de Winnipeg. Atletas de la talla de Hector Thomas y Gisela Vidal nos representarían en pruebas de pista y campo. El boxeo llevaría al “Morochito” en mosca, al “Mono” Armando Mendoza en gallo, al “Catire” Victor Márquez en ligero y al zurdo Guillermo Salcedo en welter junior.

Con el transcurrir de los días y la conclusión de las exigentes pruebas, muchos atletas fueron quedando eliminados y devueltos a sus respectivos países. Hector y Gisela, en atletismo, cumplieron conquistando sendas medallas de plata. Thomas en Decatlón, detrás del super campeón Bill Thoome, y Vidal en Salto Largo. El “Mono” Mendoza y el zurdo Salcedo fueron premiados con medallas de bronce en sus respectivas divisiones. Al final, quedaba el “Morochito” por intentar traernos la única de oro a la que teníamos chance.

g3Había vencido en su primera pelea al zurdo cubano Luis Mariano Cesé por decisión 5-0. Igual receta le aplicó al representante de USA, Harlan Marbley. En la final se encontró con su viejo conocido, Ricardo Delgado, de México, a quién había vencido en el Nuevo Circo de Caracas en el cuadrangular del Cuatricentenario.

Nuevamente el venezolano sacó ventaja sobre el azteca y se convirtió en el único atleta en traer para el país una medalla de oro en esos juegos de Winnipeg 67. Es bueno recordar que, mientras estaban compitiendo, se presentó el terremoto de Caracas el 29 de julio que ocasionó más de 300 muertes y múltiples destrozos en el país, lo cual, sin duda, fue un elemento distractor en la concentración de los atletas criollos por cuanto, durante varios días, estuvieron cortadas las comunicaciones con la consiguiente angustia que esto produce.

Los Juegos Olímpicos México 68.

Después de la medalla de oro en los Panamericanos de Winnipeg, no había duda que “Morochito” era nuestra gran esperanza. Los atletas de pista y campo eran muy buenos, pero las marcas no nos daban chance de alcanzar el podio. Fueron unos juegos polémicos con históricas manifestaciones políticas por parte de atletas de color como Tommy Smith y John Carlos que alzaron su brazo en el podio luciendo un guante negro en su mano alzada. Fue la rebelión del llamado “Poder Negro”

Con excepción del “Morocho”, nuestros púgiles no alcanzaron más de una victoria. Nelson Ruiz, welter junior y el “Mono” Armando Mendoza, en ligero, ganaron la primera y perdieron la segunda. El mosca Félix Márquez perdió en la primera con el soviético Novikov.

“Morochito”, tal como en Winnipeg, salió sorteado para pelear primero contra el representante de Cuba quién, esta vez, era Rafael Carbonell. Para cualquier delegación, toparse en la primera fecha con Cuba era una muestra de mala suerte. Pero, en el caso de “Morochito” no era asi. Aquí la mala suerte era de los cubanos.

En lo que fue una gran pelea; considerada como una final adelantada, “Morochito” venció a Carbonell por decisión 5-0. Todavía algunos se lamentan –sobre todo los cubanos- que el sorteo no nos haya permitido ver esta pelea en la final de modo que el oro y la plata hubieran quedado en Latinoamérica.

Ya en el terreno de las medallas

En vista de que el peleador venezolano pasó directo la primera ronda en el sorteo, la segunda pelea, contra el representante de Ceilán ( ahora Sri Lanka ) de nombre, Masataka Karunaratne, sería ya por la medalla de bronce. Este venía de eliminar al birmano Lay Thet por decisión 5-0 en la primera ronda.

El venezolano salió a buscar el nocaut temprano. A diferencia de ahora, cuando los púgiles sólo se conectan “moticas” con el fin de marcar puntos, “Morochito” conectó durísimo al ceilandés al punto que, en el segundo round, el árbitro Koorshed Kuka detuvo las acciones. Ya teníamos asegurado el bronce.

La anterior pelea fue el 20 de octubre, la siguiente sería el 24, ya para asegurar su participación en la final y así garantizar, como mínimo, una medalla de plata. Su rival sería un viejo conocido, el norteamericano Harlan Marbley. Fue, otra vez, una pelea intensa. “Morochito” derribó dos veces al valiente Marbley quién, a pesar de eso, recibió el favor de uno de los cinco jueces. De todas formas, pese a este exabrupto, estábamos ya en la final.

Muchos olvidan que la labor de los boxeadores no es sólo dar y recibir golpes en el ring. También hay que sacrificarse para dar el peso de la división en que militas. El día del pesaje “Morochito” estuvo pasado de peso unos 100 gramos. Parece poco, pero un boxeador, rebajado al máximo y con riesgo de una deshidratación, pocas horas antes de una final olímpica, no es poca cosa. Saltó cuerda, mascó chicle, escupió, y en última instancia, los entrenadores Eleazar Castillo y Angel Edecio Escobar decidieron sacarle la prótesis dental para ayudar en el esfuerzo de quitarse los molestos gramos demás. Al fin, marcó el peso indicado de 108 libras.

La pelea final

Las finales fueron el sábado 26 de octubre del 68 en el histórico local deportivo Arena México, ubicado en una zona céntrica de la capital azteca. Peleaban dos mexicanos: Ricardo Delgado (mosca) y Antonio Roldán ( pluma); dos cubanos Enrique “Charolito” Regueiferos (ligero) y Rolando Garbey (Mediano Jr.); además de que, en peso completo, competiría el estadounidense George Foreman quién en un futuro cercano, se convertiría en una celebridad del boxeo profesional

“Morochito”, por pertenecer a la división más pequeña ( Minimosca), le tocó en primer turno. Por ser latino y por su estilo alegre de pelear, el nuestro contaría con el favor del público. Además, el coreano Jon Ju Jee, sacó del cuadro de medallas al representante de México en octavos de final. Este era Alberto Morales al que apodaban “Costeñito” y quién, años después, vendría a Venezuela a disputarle el título mundial mosca del CMB al zuliano Betulio González el 17 de noviembre de 1973 en el Nuevo Circo de Caracas.

Desde el sonido de la campana, el venezolano fue muy agresivo en el ring. El norcoreano Jon Ju Jee se veía en grandes condiciones y con un estado de alerta increíble. Rápidas fintas, veloces juegos de piernas y centelleantes combinaciones de puños se veían en el ring. Sin duda eran los dos mejores. El venezolano, con su derecha por encima del jab y sus combinaciones al cuerpo pareció sacar ventaja en el primer round.

Ya para el segundo Jee trató de pelear en corto para evitar la potencia superior de los puños del cumanés, que se vio confundido y algo cansado. Un temor asaltó la esquina del venezolano: la rebajada de peso, a última hora, podía estar pasando factura. Carlitos González, célebre periodista venezolano que fue el improvisado narrador de la transmisión radial dijo ”…probablemente perdimos este segundo round …” . La esquina del criollo pareció creer lo mismo porque, para el tercero, lo mandaron a echar el resto.

En el tercer round, “Morocho” salió a cambiar golpe por golpe y a arrollar definitivamente al coreano. Jee se paró a guerrear valientemente, pero el de Cumaná se lo llevaba por delante. A pesar de estar cansado, el venezolano también exhibió una excelente esgrima cuando el fragor del combate se lo permitió.

Sonó la campana y concluyó la épica pelea. Venían ahora unos minutos de angustia esperando la decisión. Al comienzo transcribimos las palabras del anunciador. Investigamos y revelaremos quienes fueron los jueces y cómo votaron. Esta fue la puntuación: Richard Gittins (Gran Bretaña) 59-58; Juan Pepe (Argentina) 60-58; Olu Oguntokun (Nigeria) 60-58 todos por “Morochito, mientras que el alemán Hans Müller votó por el coreano 59-58 y Abdul Aslam (Pakistán) la vio empate, pero luego, obligado a definirse, se inclinó por el coreano.

Así, Venezuela consiguió en México 68, la primera medalla de oro de su historia en los puños del valiente cumanés Francisco “Morochito” Rodriguez.g6g5